domingo, 31 de enero de 2016

El amor es perfecto, imperfectos somos tú y yo

No está el mundo ciertamente para tirar cohetes, y las relaciones personales tampoco. El amor, inmemorial remedio para los males del espíritu y de la carne, se ha mezclado con tantos errores que, de puro enojo, y de tanto ser confundido con otros, se ha retirado a un desierto lejano para que nadie más utilice su nombre. ¿Quién puede culparlo? Y a pesar de todo, seguimos buscándolo. ¿No ha de ser verdad que si nos falta amor, no somos nada? ¿No será entonces que quienes son imperfectos somos tú y yo?

miércoles, 27 de enero de 2016

Romeo y Julieta de William Shakespeare

En los estertores del siglo XVI William Shakespeare estrenó la que sería su obra más conocida, Romeo y Julieta. En lo sucesivo, esta magnífica tragedia gozaría de un éxito rotundo. En nuestros días el prestigio se mantiene, pero a costa de un desconocimiento profundo de la obra y de un cierto prejuicio hacia lo romántico, que tiende a ser infravalorado. Justo cuando el mundo se ha precipitado sin remedio en la era del mestizaje, cuando confunde, quizá deliberadamente, deseo con amor, y cuando no quiere oír de valores perdurables o de personas a las cuales seguir hasta la muerte. En fin, aunque la historia de estos dos amantes, como dice el príncipe de Verona, es ciertamente triste, creo poder decir algunas palabras amables.

domingo, 17 de enero de 2016

La felicidad conyugal de León Tolstoi

León Tolstói (1828-1910) es sin duda el nombre más destacado de las letras rusas. Sus grandes obras, al menos en cuanto a reconocimiento y número de páginas se refiere, Guerra y paz (1869) y Anna Karenina (1877) fueron precedidas por algunas obras de hermosa factura, entre las cuales se encuentra esta bellísima historia entre Serguéi y Masha titulada La felicidad conyugal.

viernes, 15 de enero de 2016

Esbozo de crítica a la Democracia: Algunos argumentos contra el sistema democrático

Desde hace mucho tiempo lleva fraguándose en mi cabeza la idea de madurar seriamente el alcance de la democracia, la necesidad de ordenar mis conocimientos y exponer las conclusiones de todo ello. He aquí un esbozo de este relativo esfuerzo, que espero sea considerado responsablemente, como una aportación particular al debate que nos ocupa.

domingo, 10 de enero de 2016

Dagon de H. P. Lovecraft y otros cuentos de terror

Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) fue tan ave nocturna como su admirado maestro, Edgar Allan Poe. Inferior a su mentor, sin embargo, apostó como él por los terrores del alma y las fobias del espíritu. El romanticismo había sido superado, y con él sus temas predilectos (castillos encantados, vampiros, fantasmas, pactos diabólicos, brujería, leyendas y magia...); Poe y Lovecraft se inclinaron por lo grotesco y feo, por lo que hay de perverso en el alma humana, por la enfermedad y la decadencia; y al hacerlo, como es lógico, hicieron emerger al mundo pesadillas de todo tipo, monstruos de la peor especie, y el mundo se vio desde entonces invadido, poseído y reflejado en ellos. La cultura de la muerte le debe mucho a estos relatos.


Monasterio de El Escorial, corazón del Sacro Imperio Cristiano y último baluarte español


Con añoranza vuelven a posarse mis ojos en los muros del Monasterio de El Escorial. Llovía cuando me acostaba anoche en el corazón del muy Cristiano Imperio Español, como si los ángeles llorasen por una civilización que tantas gracias ha merecido, pero a la que aguarda, sin esperarlo, una inminente ruina. 

martes, 5 de enero de 2016

La Ideología de Género o la perversión de la naturaleza humana

Antes de que sea delito, me gustaría decir algunas cosas acerca de la perversa ideología de género. Y cuando el sistema consiga imponerse y nadie pueda replicar para entonces la doctrina oficial —si es que esto finalmente se consigue—, veremos si callo y reviento o les digo de nuevo a los degenerados que están detrás de esta pestífera ideología, lo repugnantes que son. Por lo pronto invocaré la autoridad de la RAE para recordar que «las palabras tienen género (y no sexo), mientras que los seres vivos tienen sexo (y no género)». Pero la confusión no es casual en los medios ni en la política, y no lo es porque hay un buen número de malnacidos que mediante esta herramienta de poder están tratando —de hecho ya lo han logrado en parte— que la familia tradicional colapse y el ser humano se convierta en una especie de autómata sin identidad.

domingo, 3 de enero de 2016

Otelo de William Shakespeare

Otelo es una de las más grandes tragedias de William Shakespeare. Llamada durante mucho tiempo El Moro de Venecia, se escribió a inicios del siglo XVII (entre 1602 y 1603) y, desde entonces, ya sorprendió por su impresionante retórica y su capacidad para sumergir al lector —en aquellos días más bien espectador—, en abisales honduras. Infinitas veces llevada al teatro y al cine, y no por eso conocida por el público, la cultura de tipo Trivial sigue considerando a día de hoy —pues no alcanza mayores cotas— que el drama de esta tragedia se resume en los celos, y que Otelo es el protagonista indiscutible de esta historia. Sin embargo, Iago es con mucho el personaje de mayor relieve, y su maldad inexplicable y su traición alevosa, los grandes motivos de la obra.


viernes, 1 de enero de 2016

Irène de Pierre Lemaitre

Desde luego el género negro, que tanto auge está cobrando en los últimos decenios, no supone nunca una lectura provechosa, al menos en términos espirituales. Aunque hasta del mal sabe salir el hombre fortalecido. Pero es cierto que normalmente las novelas de esta clase perturban y sobrecogen. Acaban dejando sabores amargos, provocando sensación de impotencia, suscitando irritación, causando asombro, extrañeza, aturdimiento. Eso las novelas que son buenas. Las malas las más de las veces son directamente inmundas, detestables. Irène en cambio es una joya del género. A pesar de su dureza, a pesar de los pesares y de que el mal acaba superándose en el último momento. Pues bien, un poco por todo esto, me pregunto por qué me interesan esta clase de historias espeluznantes.