martes, 20 de diciembre de 2016

Os deseo una Navidad sumamente feliz


Los dos grandes momentos del año litúrgico para los cristianos son los tiempos de Semana Santa y Navidad, preparados por los períodos de Cuaresma y Adviento, respectivamente. Para mí ambos momentos son muy especiales, y aunque todavía estoy aprendiendo a sumergirme en el misterio que representan, cada vez los vivo con más gozo, alegría e intensidad.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Sumisión de Michel Houellebecq

El día 7 de enero de 2015 la editorial francesa Flammarion publicó el original de la novela Sumisión. «Casualmente», la aparición del libro coincidió con la sangría de unos cuantos lacayos del panfleto blasfemo Charlie Hebdo. Pero esto no viene al caso (aunque no me parece trivial recordarlo), pues lo que quiero hacer notar aquí es que antes de que el último libro de Michel Houellebecq saliera a la luz, la obra ya había sido atacada ferozmente y considerada un «cuento de terror islamófobo». 

lunes, 5 de diciembre de 2016

Gracias señora Merkel

Hallo, señora Merkel. Me dirijo a usted únicamente para darle las gracias. No sabe cuánto le agradezco el esfuerzo que está haciendo para acoger a tantos pobres exiliados en Alemania. También me gustaría felicitarla porque no ha dado su brazo a torcer y se mantiene firme frente a los que promueven en nuestro país el racismo y la xenofobia. No sé cómo existen personas así, le soy sincera: personas tan insolidarias y encerradas en sí mismas. ¿Sabía que yo trabajé como voluntaria en un albergue para refugiados? La verdad es que desde el primer día me volqué al máximo con estas gentes huidas de sus países de origen, defendiendo su causa como si fuera nuestra; algo, por cierto, que todo buen alemán ha hecho desde el minuto uno. Pero perdone que todavía no me haya presentado. He sido muy grosera con usted, señora Canciller. Me llamo María Lagenburger. O más bien me llamaba. El 16 de octubre de 2016, a punto de cumplir 20 años, un afgano que solicitaba asilo en Alemania me violó brutalmente y me asesinó en el río Dreisam (Friburgo). Supongo que mi asesino tuvo una necesidad repentina. Gracias a Dios yo pasaba por allí y pude satisfacerla. Sé que cumplí con mi deber.

jueves, 1 de diciembre de 2016

El tiempo todo lo devora

Veo a Saturno devorando a su hijo con saña intemporal. Goya lo pinta loco, maldito, surgiendo de un fondo oscuro para acabar con todo rastro de materia y humanidad. Es un engendro, como un espectro furioso que no ha encontrado descanso en el más allá. Rubens, en cambio, lo presenta añoso y solícito, pero no senil, pues devora con satisfacción y en nada se advierte su decadencia física; muy al contrario, se le ve en plena forma, y con un apetito desmesurado, inmortal. Ambos son caníbales. Y sin embargo no representan el odio, sino el tiempo que todo lo devora. Saturno (o Cronos, según se quiera) es la encarnación de esa dimensión física que representa la sucesión de estados por los que pasa la materia hasta su destrucción final.