sábado, 15 de julio de 2017

Siempre el mismo día (o la vida como señal y milagro)

Hoy ha pasado algo misterioso en mi vida. Extraordinario. Así al menos lo he entendido yo. Y como movido por un resorte desconocido, me he visto impulsado a contarlo. De hecho aún dura en mí la conmoción, mientras tecleo estas líneas. Ciertamente, no sé si en las siguientes palabras mi emoción será capaz de palpitar, ya que este tipo de cosas no se pueden explicar: simplemente se saben. Trataré, con todo, de expresarme lo mejor posible, siendo lo más leal que pueda con lo que creo que me ha ocurrido. Porque desde luego es asombroso que vivamos rodeados de señales, y no precisamente de tráfico. 

viernes, 7 de julio de 2017

Un arte sacrílego al servicio del Anticristo


Nosotros los cristianos sabemos que Dios es la verdad de todas las ilusiones. Sabemos también que la realidad se nos presenta difuminada y en forma de apariencias. Y sabemos, en suma, que no hay que juzgar según las apariencias, sino juzgar con justicia[1]. El Principito decía que sólo con el corazón se puede ver bien, porque lo esencial es invisible a los ojos. Sin embargo, no es necesario penetrar la realidad primera con los ojos del corazón o de la fe para distinguir la belleza o fealdad de un objeto, al menos en cuanto a su aspecto exterior. Pues los hombres, hechos a imagen de Dios, poseemos un sentido estético que nos permite discernir de una ojeada qué obra es bonita y qué obra es grotesca, qué monumento es hermoso y cuál es siniestro, qué es, en definitiva, arte religioso y qué es arte sacrílego.

domingo, 2 de julio de 2017

¿Serán estos los últimos tiempos?

Ignoro si estos son los últimos tiempos. Y la verdad es que no tengo curiosidad por saberlo. Las palabras de a quien tengo por Señor y Maestro son que el día y la hora en que volverá de nuevo para establecer definitivamente su Reino «nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el hijo, sino sólo el Padre» (Mt 24, 36). Y aunque da unas indicaciones o señales precursoras acerca de cuándo será el fin, me basta con recordar dos de sus parábolas para saber de qué va esto.

viernes, 30 de junio de 2017

Madrid, la capital del asco

En las pasadas Navidades, la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se negaba en redondo a que en «la casa de todos los madrileños» se montara un belén navideño, con las tradicionales y amenazadoras figuritas de San José, la Virgen y el Niño. Alegaba la regidora que no todos los madrileños son católicos. Si esa era la razón, estaba en lo cierto (lo cual no era motivo para no ponerlo). Sin embargo, hoy puede verse la bandera del arcoíris colgando de la fachada del ayuntamiento de Madrid. Debemos deducir en consecuencia que todos los madrileños son maricones.

Momentos Prado: Un paseo memorable por el Museo del Prado

Mi último paseo por el Prado ha sido memorable. Memorable porque mi memoria hará que mi última visita al Museo madrileño sea digna de recordarse. Miércoles 28 de junio y una temperatura realmente agradable en la capital de España. La verdad, todo hay que decirlo, es que temía más al tiempo que al tribunal al que me tenía que enfrentar a primera hora de la mañana para superar un examen de fin de carrera. Otra más. Pero lo cierto es que el Instituto Estatal de Meteorología daba en el clavo, y el miércoles amanecía fresco y prometedor. La mañana transcurrió como esperaba: acabé bordando el examen, gracias a Dios (que redobló la apuesta que le había hecho la noche anterior), y a las 15:01 ya tenía en mis manos la entrada general de 15 € sacada en las taquillas del Museo. La chica que me atendió me preguntó antes de cerrar el trámite si quería visitar también los Tesoros de la Hispanic Society of America, principal exposición temporal del Museo en estas fechas. Impelido por una fuerza llamada libertad de espíritu le dije que no, sin pensármelo un segundo: sólo tenía en mente mis obras de la colección permanente, que tenía previsto desvestir a fondo y con mucha serenidad. Una vez dentro, fui consciente cada segundo de lo mucho que estaba disfrutando ese paseo, tanto que el espontáneo recorrido se convirtió en toda una experiencia mística.

jueves, 29 de junio de 2017

Reunirse para comer es un motivo de alegría

En la última entrada, del domingo 18 de junio, publiqué un comentario acerca de la nueva dimensión que han adquirido las reuniones sociales dentro del marco de las comidas y las cenas fuera de casa o en público. Reflexioné sobre los variados matices de las expresiones Cultura Gastronómica y gastronomía. También usé el término educación gastronómica para referirme a la actitud que exhibimos cuando nos sentamos a la mesa. En relación con esto último, denuncié la falta de cortesía y respeto que manifiestan muchas personas cuando se reúnen para comer con otras, ilustrando la carencia de modales con varios ejemplos; sin dejar de señalar, por otra parte, la vulgar moda de enseñar lo que se come, con la vana y superficial presunción de provocar envidia. Dije que era de mal gusto y propio de gente plebeya, es decir, inculta. Pues bien, en esta segunda y última entrada en torno al mundo del comer, quiero señalar en cambio las bondades de un rito tan viejo y saludable como el mundo. Porque reunirse para comer es siempre un motivo de alegría. Más aún: reunirse para comer es un rito genuinamente humano.

domingo, 18 de junio de 2017

Cultura y Educación Gastronómicas y el disculpable vicio de la gula

Para bien o para mal, en nuestro «primer mundo» se come tanto por los ojos como por la boca. En general puede decirse que hay comida a espuertas, si bien no faltan por desgracia familias para las cuales el alimento es un bien exiguo. Los bares sin embargo están siempre completos, y a todas horas se nos puede ver con las bocas abiertas; pero no precisamente para decir algo prudente o con sentido. Beber y comer, comer y beber, a esto se reduce casi todo nuestro universo. La mayor parte de nuestras relaciones sociales en efecto se desarrollan dentro del marco de una comida o una cena. Esto es tan antiguo como el tiempo. Pero en los últimos años, con el desarrollo de la alta cocina y sobre todo la popularización de la gastronomía, las relaciones sociales han cobrado una nueva dimensión, hasta el punto que hoy se alardea del simple y agradable ejercicio de comer, con el fin de provocar en los demás envidia.

miércoles, 14 de junio de 2017

Historia de la Filosofía Moderna y Contemporánea

Esta segunda entrega completa el repaso a la Historia de la Filosofía, ocupándose esta vez de los períodos Moderno y Contemporáneo. Son en consecuencia cinco siglos llenos de corrientes de todo tipo y problemas gnoseológicos casi insolubles y en tensión permanente. El elevado número de autores obliga a fijarse en unos pocos, buscando siempre el sentido global de las principales doctrinas filosóficas, así como su repercusión posterior. Espero, asimismo, que como introducción a la materia resulte valiosa esta síntesis, continuación de la anterior, y que como aquélla, también he elaborado yo mismo. 

lunes, 12 de junio de 2017

Historia de la Filosofía Antigua y Medieval

El presente texto es una síntesis de la dilatada y enjundiosa Historia de la Filosofía Antigua y Medieval, pensada para un temario cualquiera de Letras, Filosofía o Ciencias Religiosas. Como es un material que he preparado personalmente, considero que puede ser útil para el aprovechamiento propio, pero también para la enseñanza media y superior. Eso sí, por su carácter sintético, este compendio se limita a ofrecer una visión general de dos mil años de filosofía, centrándose exclusivamente en los autores más representativos. En cualquiera de los casos, puede ser aprovechado como una valiosa introducción a la materia, así como para cualquier examen oral o escrito.

martes, 23 de mayo de 2017

Palabras y sangre de Giovanni Papini

Escritor, poeta y enorme polemista, Giovanni Papini (Florencia 1881-1956) marcó toda una época en la literatura italiana. Fue un hombre de alma extensísima y volcánica, que daría lugar a una vida fluctuante, fecunda y veraz. Durante un tiempo fue partidario feroz del ateísmo, pero acabó siendo un flamígero teólogo. La caída del caballo llegó cuando su portentosa inteligencia captó los errores de las doctrinas de los intelectuales que dominaban su época. En El crepúsculo de los filósofos arremetió contra Nietzsche, Kant, Schopenhauer y Comte. Después de haberles dado eco en sus revistas, Papini se revolvió contra todos ellos. Sus inquietudes intelectuales y espirituales lo llamaban a mayores alturas. Y los desastres de la Gran Guerra le animaron a seguir profundizando. Sería finalmente una lectura voraz de la Biblia, y sobre todo del Nuevo Testamento, lo que marcaría su conversión definitiva al cristianismo, hecha pública mundialmente con la aparición de su Historia de Cristo (1921). Papini sin embargo siguió combatiendo los postulados racionalistas y positivistas. Sus relatos de ficción se desenvuelven en ese clima, pero no se limitan a combatir las ideologías de los sabios de su tiempo, pues suponen todo un repertorio de genialidades y caprichos donde se expone la vaciedad y el absurdo que ya traspiraban las vidas de sus contemporáneos.