lunes, 18 de abril de 2011

Canción de hielo y fuego I: Juego de tronos de George R. R. Martin

Si Tolkien es la referencia de la literatura fantástica medieval del siglo XX, George R. R. Martin lo es del XXI. Es lo mismo que decir que el maestro ha sido superado. En ningún momento hubiera imaginado que Juego de tronos, el primer volumen de la saga Canción de hielo y fuego pudiera alcanzar cimas tan elevadas, y por tanto, la increíble sorpresa, de ecos épicos y resonancias legendarias, se puede considerar sin ninguna duda una de las pocas obras maestras de nuestro tiempo.


     Bien es verdad que nadie destrona a nadie, sino que el digno heredero recoge el testigo del anterior coloso. George R. R. Martin ha construido los cimientos de su obra sobre la sólida y áurea base que fraguó Tolkien, pues como toda obra importante, su valía se debe a que descansa en hombros de gigantes y desde ahí se atreve a auparse para conseguir una creación superior a las que le precedieron. Ahora bien, El señor de los anillos se estructura en tres libros: La Comunidad del Anillo, Las dos torres y El retorno del rey, y su riquísimo mundo se completa con otro grupo de obras como por ejemplo El silmarillión. Y en nuestro caso sólo podemos hablar del primer libro de Martin, Juego de tronos, porque es el único que conozco a día de hoy. Sin embargo, todo apunta a que el asombroso universo que ingenia el escritor nacido en 1948 en Bayonne (Nueva Jersey, EE.UU) se cerrará en una de las sagas literarias más importantes de todos los tiempos.

     Juego de tronos es un universo mítico, señorial, aristocrático —donde se comprueba una vez más que la historia la hacen sólo unos pocos—, dominado por Siete Reinos bajo el liderazgo de un solo rey, fragmentado geográficamente entre el Norte y el Sur, y que a su vez está protegido de lo desconocido, aquello que se extiende más allá del Norte, por un enorme muro de hielo. Un muro que protege la Guardia de la noche, sociedad que acoge a criminales, bastardos y otros marginados, que tienen una oportunidad de servir a su Rey. En los bosques allende el muro se ocultan los Otros, a la espera de una ocasión para cruzar el muro, momento que presumiblemente aprovecharán cuando el frío invierno extienda sus sombras por Invernalia, el norte del Reino. 

     Las leyes que rigen ese atractivo mundo son diferentes de las nuestras, al menos en cuanto al clima se refiere, porque se alternan veranos e inviernos que duran años. El último verano ha durado 10 largos años, pero está llegando a su fin, y a verano largo invierno largo. Las relaciones humanas, por otra parte, se rigen por nuestras mundanas pasiones, la eterna pelea entre el honor y la bajeza, la justicia y la venganza, la paz y la guerra; pero también se reclaman los legítimos derechos a un trono perdido, las peligrosas intrigas de la corte, las pasiones y por supuesto los sentimientos. Desde luego, si hay algo que de verdad hace grande a esta obra tan especial es que describe los sentimientos de las personas con genialidad y, como si de una guinda se tratara, las sitúa en un marco incomparable.

     La profundidad de los personajes pocas veces se ha visto en una obra de este tipo. No hay arquetipos, son personajes complejos. Conocemos sus inquietudes y sentimientos porque están trazados con gran profundidad, lo que les permite ser realistas y también humanos. Así, Tyrion, Catelyn o Eddard conmueven por su hondura. Advertimos sus circunstancias, comprendemos sus angustias, respiramos sus dudas. Y aunque no todos los personajes son igual de profundos, hay un buen puñado de ellos que sí lo son. Porque otra genialidad del maestro Martin es servirnos la historia a través de varios personajes. Cada capítulo lleva el título del personaje en el que se centra el relato, y así sabemos lo que está sucediendo en el Reino desde lugares distintos. Por supuesto, los personajes importantes son los que se repiten. Desde un personaje tan entrañable como Jon, hijo bastardo del Señor de Invernalia, Eddad Stark, al propio Eddard, noble intachable, o a su mujer Catelyn. Otros hijos suyos como Robb, el heredero, Bran —impresionante su historia—, o sus dos hijas Sansa y Arya (todos ellos acompañados por sus inseparables lobos huargo). Lo de las chicas es increíble, porque Martin consigue reflejar perfectamente el punto de vista de unas niñas y cómo interpretan éstas el mundo y las decisiones de los adultos. Consigue que despreciemos a Sansa y que adoremos a Arya.

     Pero el Rey es Robert Baratheon, amigo íntimo de Eddard, casado con Cersei Lannister. El reino se lo reparten un conjunto de casas importantes que gobiernan junto a sus vasallos. Tenemos a la propia Casa Baratheon, la norteña Casa Stark, la codiciosa y poderosa a la vez Casa Lannister, la Casa Tully, la Casa Tyrell o la Casa Arryn. También la Casa Targaryen, la última casa en ocupar el trono y que tiene como representante a una exiliada, Daenerys de la Tormenta, una chica con una historia apasionante que cuando se asienta, se afirma como una de las partes más conmovedoras y extraordinarias del libro. Un libro que se cierra con ella y que abre la puerta a la magia más sorprendente, mientras el verano da sus últimos estertores y el juego de tronos que se desarrolla en este primer volumen presagia el inminente choque de reyes.

     Choque de reyes es el segundo libro de Canción de hielo y fuego; después le siguen Tormenta de espadas y Festín de cuervos.  Iremos desgranando uno a uno los tesoros que componen esta saga única, y esperemos que los demás dibujen tan bien la personalidad de sus protagonistas o traten tan bien como en Juego de tronos conceptos tan universales como la relación entre el honor y el amor, la responsabilidad de un monarca y su necesidad de educación y disciplina, el respeto por los difuntos queridos, el sufrimiento de los inocentes en una guerra, la necesidad inexcusable de la guerra —a veces es imprescindible— y, por supuesto, el tremendo anhelo de justicia. Aunque en ocasiones la justicia de los hombres es peor que imperfecta:

«No hay criatura tan aterradora en la tierra como un hombre justo»[1]

     Juego de tronos es una obra extraordinaria, pero esperamos decirlo de Canción de hielo y fuego, no sólo de su primer libro. En lo que respecta a esta tremenda historia de nobles y plebeyos, señores y vasallos, magia, espada, hielo y fuego, su riqueza mitológica y la enormidad de sus personajes, por la que cabalgamos a ritmo frenético a través de una prosa fluida esculpida por un maestro, nos rendimos a un relato tan fabuloso como excelso.


FICHA

Título: Juego de tronos (Canción de hielo y fuego I)
Autor: George R. R. Martin
Editorial: Editorial Gigamesh 
Otros: Barcelona, 2006, 798 páginas 
Precio: 26 €

[1] p. 610


2 comentarios:

  1. Muy buen post sobre el primer libro de la saga. He visto el primer capítulo de la serie y me ha gustado lo que he visto, por lo que he decidido comenzar a leerme el libro antes que ver la serie. Así, como los tengo visualizados por la serie, la lectura del libro se hace más sencilla al reconocer a los protagonistas.

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    1. Hola Rubén.

      Gracias.

      Me he decidido a responderte después de ver por segunda ver la primera temporada de la serie de televisión 'Juego de Tronos'. En primer lugar, y en relación a los libros, el primer libro de la saga literaria Canción de hielo y fuego -éste que he comentado aquí- me parece magnífico. El segundo es inferior pero mantiene un cierto interés; el tercero, me decepcionó. Podría explicarme aquí, pero está algo más desarrollada mi postura en los comentarios respectivos de cada libro. En cuanto al cuarto, en fin, me estoy resistiendo a leerlo, pero terminaré la saga de Martin.

      En segundo lugar, la serie de televisión (1ª temporada). Me esperaba más. Y esta valoración, que por supuesto es muy subjetiva, la puedo justificar brevemente. Y es que las expectativas elevadas son dañinas, pero a la HBO le avalan muchas y excelentes producciones (The Wire, Deadwood, Carnivale, Los Soprano, Hermanos de Sangre, Boardwalk Empire, y otras). Al margen de que técnicamente 'Juego de Tronos' es impecable y cuenta con unos recursos enormes, hay algunos aspectos que me chirrían. La selección de los hermanos Targaryen, un guión demasiado fiel al texto que impide una adaptación más enfocada a los que se acerquen a la serie pero no hayan leído el libro, y un desarrollo narrativo demasiado lento hasta aproximadamente el capítulo 7º. Esto último tampoco es novedad, pues todas las apuestas de HBO llevan el sello de un ritmo pausado que sirve para que el espectador se introduzca en el relato y su atmósfera y se familiarice con los personajes. Bueno, quizá estas cuestiones sean menores en comparación con los aspectos positivos: Acierto en el casting de muchos personajes (perfectos Tyrion -Peter Dinklage- y Eddard Stark -Sean Bean- o las hermanas Stark, Cersei y Jaime, etcétera); preciosas localizaciones y recreaciones de construcciones; elipsis bien empleadas eludiendo las batallas -como en el libro- y centrándose en los planteamientos de fondo del relato, que no son otra cosa que las pasiones y sentimentos humanos echados sobre el tablero del juego de tronos. Además, los cuatro últimos capítulos cierran una buena temporada, tanto que se puede considerar una de las mejores series de 2011. A mí Rubén, como te decía, quizá me pareció demasiado bueno el libro y esperaba una especie de Señor de los anillos de Peter Jackson (trilogía insuperada hasta el momento), veremos, sin embargo, lo que dan de sí tanto los demás libros de Martin que faltan por publicar como las temporadas restantes de la serie de televisión.

      Saludos.

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